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Remolacha: qué sabían de ella en la antigüedad y qué dice la ciencia hoy
La remolacha (Beta vulgaris) lleva miles de años en la mesa humana, primero por sus hojas y solo después por su raíz. Hoy es, además, uno de los vegetales más estudiados por la ciencia deportiva y cardiovascular. Te contamos ambas historias — la de la tradición y la del laboratorio.
En este artículo
- Conoce el ingrediente
- Lo que sabían nuestros antepasados
- Textos religiosos y tradición judía
- Ayurveda y otras tradiciones
- La mirada de la herbolaria
- Etnobotánica
- ¿Qué ha encontrado la ciencia?
- ¿Qué contiene?
- Lo que dice el gobierno
- Tradición vs. evidencia
- GAIA te explica
- Encuéntralo en GAIA
- ¿Tú conoces esta tradición? Cuéntanosla
- Fuentes y lecturas
Conoce el ingrediente
La remolacha de mesa es una variedad de Beta vulgaris subsp. vulgaris, la misma especie que también da la acelga, la remolacha azucarera y el mangel-wurzel forrajero — son básicamente la misma planta cultivada con fines distintos. Su forma silvestre es nativa de las costas de Europa occidental, el Mediterráneo y llega hasta la India. Se usan tanto la raíz (la parte más consumida) como las hojas, que son comestibles crudas cuando están tiernas o cocidas como espinaca.
Cruda, aporta sobre todo agua (~88%), fibra, folato (una de sus fuentes vegetales más ricas, alrededor de 27% del valor diario en 100 g), manganeso, potasio y vitamina C. Sus dos grupos de compuestos más estudiados son las betalaínas — los pigmentos rojo-violeta y amarillo-naranja responsables de su color, aislados y descritos por primera vez en 1960 — y los nitratos inorgánicos, presentes en concentraciones más altas que en la mayoría de los vegetales.
Lo que sabían nuestros antepasados
El cultivo de la remolacha por griegos y romanos está bien documentado, aunque al principio el interés era por las hojas, no por la raíz — el consumo de la raíz gruesa como la conocemos hoy se desarrolló más tarde, durante la época romana. En la Europa medieval se usaba con fines digestivos y "relacionados con la sangre", según la documentación histórica disponible. Ya en el siglo XVII, su jugo se usaba en Europa para colorear vino.
Textos religiosos y tradición judía
La remolacha tiene una presencia documentada en la literatura rabínica. El Talmud (tratados Keritot 6a y Horayot 12a) la incluye entre los alimentos de "buen augurio" que se comen tradicionalmente en Rosh Hashaná, el año nuevo judío — una costumbre que se basa en un juego de palabras entre "silka" o "selek" (remolacha, en hebreo/arameo) y la palabra "yistalku" ("que se aparten", en referencia a que los enemigos o las dificultades "se aparten"). La costumbre se sigue practicando hoy en muchos hogares judíos.
El mismo Talmud (Guitín 69a-b, Ketubot 77b) registra además su uso como remedio tradicional, incluyendo una enseñanza atribuida a R. Ḥanina b. Ḥama según la cual comer remolacha ayudaba a prevenir la lepra. La mencionamos como parte de la historia documentada del ingrediente dentro de esa tradición religiosa — no la presentamos como una afirmación médica evaluada con criterios modernos.
Ayurveda y otras tradiciones
A diferencia de ingredientes como la cúrcuma o la miel, la remolacha no es un ingrediente clásico del Ayurveda: no aparece descrita bajo el marco tradicional de rasa, guna y dosha en textos como el Charaka Samhita o el Sushruta Samhita. Las asociaciones ayurvédicas que circulan hoy sobre la remolacha son lecturas contemporáneas de bienestar, no conocimiento recuperado de un texto clásico.
La mirada de la herbolaria
Más allá de comerla cruda o cocida, la preparación tradicional más interesante es la fermentación: en Ucrania, Rusia y Polonia existe una fuerte tradición de kvas de remolacha, una bebida fermentada que también se usaba como ingrediente de otros platos — el más conocido, el borscht. Junto a él, sopas como el barszcz, la ćwikła (remolacha con rábano picante) y sopas frías como la botvinya y el svekolnik forman parte de una tradición culinaria de Europa del Este bien documentada y viva hasta hoy.
Etnobotánica
Las culturas y regiones con uso tradicional mejor documentado son Grecia y Roma antiguas (cultivo temprano, uso inicial de las hojas), la Europa medieval (uso medicinal digestivo) y, sobre todo, Europa del Este — Rusia, Ucrania y Polonia — con su tradición culinaria y fermentativa. La India aparece dentro del rango de distribución nativa de la especie silvestre, pero no encontramos evidencia de una tradición culinaria o medicinal extensa allí, más allá de las lecturas ayurvédicas modernas ya mencionadas.
¿Qué ha encontrado la ciencia?
La remolacha es uno de los vegetales con más investigación clínica reciente, concentrada en dos áreas: presión arterial y rendimiento físico.
Presión arterial. El metaanálisis más citado en este campo es Siervo M, Lara J, Ogbonmwan I, Mathers JC, "Inorganic Nitrate and Beetroot Juice Supplementation Reduces Blood Pressure in Adults: A Systematic Review and Meta-Analysis" (The Journal of Nutrition, 2013), que combinó 16 ensayos controlados aleatorizados (254 participantes). Encontró una reducción significativa de la presión sistólica de aproximadamente 4.4 mmHg, con efecto mínimo en la presión diastólica y una relación dependiente de la dosis. Los propios autores señalan que hacen falta ensayos más largos y en poblaciones de mayor riesgo cardiovascular — no en adultos jóvenes y sanos, que es donde se ha estudiado más.
Rendimiento físico. Una revisión "umbrella" (una revisión de revisiones) de 2025 en la revista Nutrients — Tian C, Jiang Q, Han MH, et al., "Effects of Beetroot Juice on Physical Performance in Professional Athletes and Healthy Individuals: An Umbrella Review" — analizó 15 metaanálisis previos y encontró una mejora significativa (aunque de magnitud modesta) en fuerza muscular, con resultados que varían entre atletas profesionales y personas no atletas según el protocolo de suplementación usado.
¿Qué contiene?
Los dos grupos de fitoquímicos más relevantes son las betalaínas (pigmentos con actividad antioxidante estudiada, entre ellas las betacianinas responsables del color rojo-violeta) y los nitratos inorgánicos, que el cuerpo convierte en óxido nítrico — el mecanismo detrás de buena parte de la investigación sobre presión arterial y rendimiento físico. También aporta folato, fibra, manganeso y potasio.
Lo que dice el gobierno
Aquí sí encontramos documentación real y reciente. En febrero de 2026, la FDA aprobó mediante regla final (Federal Register, docket FDA-2024-C-1085) el uso de "beetroot red" — betanina producida por fermentación de una levadura modificada — como colorante alimentario exento de certificación, a petición de la empresa Phytolon, Ltd. El USDA, por su parte, mantiene normas oficiales de grado (Grade A, C y Substandard) para remolacha enlatada. Y un informe del Congressional Research Service sobre el programa federal de azúcar documenta que la remolacha azucarera y la caña reciben tasas de apoyo distintas dentro de ese programa — un dato más económico que nutricional, pero real.
Tradición vs. evidencia
Uso tradicional
Vegetal de hoja y raíz en Grecia y Roma antiguas; remedio digestivo en la Europa medieval; base de bebidas fermentadas y sopas en Europa del Este.
Evidencia moderna
Reducción modesta de la presión sistólica (meta-análisis de ensayos en humanos); mejora modesta en fuerza muscular (revisión umbrella de 15 meta-análisis).
Dónde coinciden: la remolacha aparece históricamente como apoyo digestivo y "de la sangre" — y la ciencia moderna sí ha encontrado un efecto real, aunque modesto, sobre la presión arterial. Es una coincidencia interesante, no una prueba de que la tradición "sabía" sobre el óxido nítrico.
Limitaciones: los estudios de presión arterial son mayormente en adultos jóvenes sanos, no en poblaciones de alto riesgo cardiovascular. Los de rendimiento deportivo muestran efectos pequeños y variables según el protocolo.
Lo que todavía no sabemos: si el efecto hipotensor depende solo del nitrato o también de las betalaínas es un tema activo de debate; tampoco hay consenso sobre dosis óptima ni duración del efecto a largo plazo.
GAIA te explica
Mucho antes de que existieran los ensayos clínicos, ya había una relación cotidiana entre las personas y la remolacha: griegos y romanos que primero aprovecharon sus hojas y más tarde su raíz, y comunidades de Europa del Este que aprendieron a fermentarla en kvas y a convertirla en sopas que todavía se preparan hoy. Ese conocimiento se transmitió durante generaciones a través de la cocina y la práctica doméstica — no de un laboratorio.
Que la ciencia moderna haya investigado los nitratos y las betalaínas de la remolacha en los últimos quince años no significa que la esté descubriendo por primera vez. Significa que está usando herramientas nuevas para examinar un alimento con el que varias culturas ya tenían una relación de siglos. Tampoco significa que cada uso tradicional quede automáticamente comprobado: en la Europa medieval se usaba con fines digestivos y "de la sangre", y hoy, por un camino científico completamente distinto, existe evidencia de que puede tener un efecto modesto sobre la presión arterial. Es un paralelo interesante — no una prueba de que la tradición conocía el mecanismo.
Y hay preguntas que ninguna de las dos tradiciones de conocimiento puede responder todavía, como si el efecto depende solo del nitrato o también de las betalaínas, o cuánto dura a largo plazo. Eso no le resta valor a ninguna de las dos historias — simplemente significa que la investigación sigue abierta.
En GAIA Healthy Food creemos, como lo creyeron generaciones antes que nosotros, que existe una conexión profunda entre la naturaleza y el cuerpo humano — una relación que las culturas antiguas entendían casi como sagrada. Creemos que los alimentos reales, igual que el sol sobre la piel o los pies descalzos en la tierra, son parte de cómo el cuerpo se cuida a sí mismo. No necesitamos que cada beneficio esté probado en un laboratorio para confiar en ese poder: para nosotros, una raíz como la remolacha no es solo un vegetal — es medicina en el sentido más antiguo de la palabra, la que viene de la tierra y se transmitió de generación en generación mucho antes de que existiera un laboratorio. Por eso la traemos fresca a nuestro Green Market y la preparamos en jugos como nuestro Remolacha y Kiwi — ingredientes reales, con toda su historia, tal como la tradición siempre los conoció.
Encuéntralo en GAIA
Remolacha y Kiwi
Remolacha, manzana, kiwi, dátil y miel. Rojo oscuro, dulce y con la acidez del kiwi. Disponible en 14 oz, 16 oz o 64 oz (½ galón).
Ver jugos
Remolacha y Manzana
Shot concentrado de remolacha, manzana, jengibre y limón. Terroso y denso, en presentación de 2 oz.
Ver wellness shots🥬 Para tu cocina
Remolacha fresca
Disponible por libra ($2.50) o por unidad ($1), sujeto a disponibilidad de la semana.
Comprar en Green Market¿Tú conoces esta tradición? Cuéntanosla
Este espacio es para quienes conocen las plantas de primera mano: herbolarios, curanderos, agricultores, o cualquier persona que aprendió algo de esto en casa. Si tienes una tradición familiar, una receta, un uso local o una fuente que valga la pena leer sobre la remolacha, compártelo aquí — con tu permiso, nos encantaría sumarlo a este artículo.
Fuentes y lecturas
- Beetroot
en.wikipedia.org/wiki/Beetroot - Betalain
en.wikipedia.org/wiki/Betalain - Kvass
en.wikipedia.org/wiki/Kvass - Beta vulgaris
britannica.com/topic/Beta-vulgaris - Beet
jewishencyclopedia.com/articles/2758-beet - Inorganic Nitrate and Beetroot Juice Supplementation Reduces Blood Pressure in Adults: A Systematic Review and Meta-Analysis
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23596162 - Effects of Beetroot Juice on Physical Performance in Professional Athletes and Healthy Individuals: An Umbrella Review
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40573069 - Listing of Color Additives Exempt From Certification; Beetroot Red
federalregister.gov - Canned Beets Grades and Standards
ams.usda.gov - Sugar Program: The Basics
everycrsreport.com/reports/R42535.html - Nutrition Facts for Raw Beets
tools.myfooddata.com
Contenido educativo: GAIA Investiga explora conocimientos tradicionales, históricos y científicos con fines educativos. Los usos tradicionales descritos no necesariamente han sido evaluados mediante estudios clínicos modernos. La información presentada no pretende diagnosticar, tratar, curar ni prevenir enfermedades ni sustituir la orientación de un profesional de la salud.


